Una de las construcciones que más me ha llamado la atención
es la Iglesia de San Francisco. No sólo por ser la más antigua y resistente de
Santiago sino por su belleza arquitectónica que se combina piedra y barro sino
por ser la casa de una de las órdenes religiosas que tienen mi más alta estima
(junto eso sí con los Jesuitas).
La iglesia comenzó a construirse en 1575 (Santiago de Chile
fue fundado en 1541) en adobe, construcción que duró hasta 1583 cuando se
derrumbó azotada por un fuerte temblor. Tras reiniciar la construcción
finalmente fue terminada e 1613 la que cuenta con planta de cruz latina y muros
de piedra (pegados en base a huevos de gallina) una torre, techo artesonado y
sacristía.
El terremoto de mayo de 1647 dañó la iglesia y la torre del convento
Franciscano que se ubicaba a su lado. Reconstruida la torre nuevamente se vino
abajo en 1647 producto de los daños de
otro terremoto que vivió Santiago. Nuevamente a reconstruir la torre hasta que
se tomó la decisión en 1854 de reemplazarla por una diseñada por el arquitecto
Fermín Vivaceta que es la imagen que hoy tenemos de la Iglesia, la que fue
inaugurada en 1857.
La iglesia, guarda en su interior la imagen de la virgen
Señora del Socorro traída a Chile por Pedro de Valdivia, tiene a su lado el
viejo convento franciscano que hoy guarda un museo colonial. En su plaza
interior el silencio es llamativo debido a que uno está en medio de la ciudad,
pero sus árboles y barro de las paredes dan una solemnidad que impresiona.
Los franciscanos, con todas sus divisiones internas,
destacan por ser una orden en la que resalta su voto de pobreza y en ser los
encargados del resguardo de los bienes de la Iglesia católica en Tierra Santa.
Fue exactamente en Jerusalén en un ala
de la iglesia del santo Sepulcro donde junto a cuatro personas compartí una misa con un franciscano filipino. Hermosa
experiencia por el lugar y los que señaló el cura con el que me quedé
conversando como media hora después y nos contaba las batallas entre las
distintas iglesias católicas por cada pedazo de ese recinto sagrado
Pero también fue hermoso el funeral de Clotario Blest,
sindicalista chileno que es un referente de la batalla sindical del siglo
XX. Participé de su sepelio que partió
en la Iglesia de San Francisco luego de una misa, caminé hasta el cementerio
general, el lo merecía.
Tanto me llama la atención ese edificio que es uno de los
que más he fotografiado y aquí les dejó una muestra de esas fotografías. Son
todas mías.
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